Anoia

A poniente de Montserrat encontramos el Anoia, una comarca en la que todavía es posible aislarse del mundo y reencontrar la calma. Una tierra que invita a mirar las estrellas, pasear por pueblos y ciudades llenos de historia, visitar antiguas fábricas reconvertidas en museos o probar los mejores alimentos artesanos en los mercados y ferias.

Empezamos nuestra ruta en la capital de la comarca, ya que Igualada conserva un legado tradicional que debes conocer sin falta: se trata del Museo de la Piel, un equipamiento instalado muy cerca de la acequia que permite entender cómo trabajaban los curtidores de pieles en el siglo XVIII. También te interesará el Museo del Trajinante: su colección de herramientas y utensilios, carros y sillas, carruajes y guarniciones, muestra la evolución del transporte de mercancías a lo largo de la historia.

En Capellades está ubicado otro de los destinos imprescindibles de la comarca. Se trata del Museo Molino Papelero, un antiguo molino del siglo XVII en el que podrás descubrir el proceso artesanal de fabricación del papel. Antes de marcharte de Capellades pásate por el Parque Prehistórico del Abrigo Romaní: situado en un acantilado con un gran valor geológico y paisajístico, en él se han hallado una veintena de yacimientos arqueológicos de varias épocas.

Más de 45 castillos, 25 de los cuales se pueden visitar, son las joyas del patrimonio medieval de la comarca del Anoia. A algunos es fácil llegar, otros están más aislados, pero todos son de gran interés histórico y cultural.

El primer punto de parada obligatoria para los amantes de las edificaciones medievales es el castillo de Claramunt de la Pobla de Claramunt. Levantado sobre un cerro en la segunda mitad del siglo X, estaba integrado dentro de la red de fortificaciones que marcaban la frontera entre los condados catalanes y Al-Ándalus. Del conjunto monumental son especialmente interesantes los dos recintos de murallas y las vistas panorámicas, además del divertidísimo itinerario diseñado para sorprender a los niños durante el camino de subida.

El castillo de Calaf se construyó un siglo más tarde, pero también fue un punto estratégico importante al amparo del cual creció la población que hoy conocemos gracias a su magnífico mercado semanal. La fortificación es de planta poligonal, con cinco lados y ángulos redondeados, y se puede visitar con guía el primer sábado de cada mes.

En Santa Margarida de Montbui no podemos dejar de explorar el castillo de Montbui en la Tossa, un conjunto románico erigido al final de la cordillera de Miralles-Queralt para facilitar la vigilancia de la Cuenca de Òdena. ¡Las vistas desde el mirador del Salto de la Doncella son excepcionales!

De la misma época es el castillo de Tous, un gran casal residencial fortificado que conserva intacta su gran torre cuadrangular coronada con almenas. Situado en Sant Martí de Tous, actualmente está en manos privadas, pero se concertan visitas guiadas un par de veces al mes.

Y en Sant Pere Sallavinera, el castillo de Boixadors impresiona por su posición privilegiada sobre la meseta de Calaf. Testigo de varias guerras, ¡su historia es fascinante! Si vas, pide que te expliquen anécdotas de las sagas familiares que lo han gobernado desde el siglo XI, y visita la bonita capilla de Sant Pere.

Descubre y disfruta del talento de la zona

HACER MI BÚSQUEDA
Una tierra que invita a mirar las estrellas
COMPARTIR ITINERARIO
Sigue explorando

COORDINADOR: